domingo, 17 de abril de 2011

Real Madrid - Barcelona 16/04/2011 Sólo fútbol

Desde luego el partido no estuvo nada mal pero hubo varias cosas que llamaron notablemente la atención. La primera, es la manera de plantear el partido de los dos equipos, el Barça a lo que suele hacer, coger el balón y sobarlo y requetesobarlo hasta encontrar un hueco por el que darle un balón a Messi y que este resuelva. En definitiva, aburrimiento para aquel que lo ve, pues por mucho que digan, eso no es fútbol. Por otro lado, el Madrid salió a defender, con Özil en el banquillo y con tres jugadores claros de ataque, Di María, Benzemá y Ronaldo. Quizá si me apuras, Xabi o Khedira que durante la primera parte se animaron a atacar algo. Pepe de cortafuegos y una defensa de 4 que defendía a 5m de su área y cuando el Barça llegaba a banda se echaban atrás y cerraban cualquier vía de entrada posible. En definitiva, más aburrimiento, tildado de emoción con una parada de Casillas a Messi y un balón que Adriano consiguió sacar bajo palos. Con esto se llegaba al descanso. A la vuelta, Albiol cometió penalty sobre Villa y fue expulsado. Quedaba un mínimo de esperanza de que Casillas sacará el balón, y estuvo apunto, pero en un par de segundos, Messi ya celebraba el gol. El público enmudeció de impotencia, quizá por ver que todo el trabajo de la primera parte se había venido abajo con un simple penalty y una simple expulsión. O quizá por que la jugada anterior había sido un lanzamiento al palo de Ronaldo. Entonces Mourinho empezó a trabajar, quitó a Xabi, Di María y Benzemá y sacó a Özil, Adebayor y Arbeloa, quizá este último para que se acostumbrara a lo que le va a tocar el miércoles. Sorprendentemente el Madrid se vino arriba empujado por la afición y tras una clara ocasión de Pepe, Marcelo recibió en el área y fue derribado por Alves. Ronaldo transformó el penalty demostrando que aquel fallo hace unos años en el Camp Nou, fue fruto únicamente de falta de madurez. El partido se había roto definitivamente y más de uno pedía la hora, sobre todo sabiendo que el Barça podía volver a ponerse por delante como ya lo había intentado Xavi con un lanzamiento al larguero, o que la balanza podía decantarse del lado merengue tras una contra genialmente llevada por Özil y finalizada por Khedira, que desgraciadamente no nació zurdo. Así se llegaba al final de un partido que realmente solo tuvo 45'.

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